Y ya

a cada acto

Liberas al momento cada movimiento grácil, desfasado o torpe, y no te preguntas por qué ese y no otro es el frío indisoluble que te penetra hasta arder, en lo más movedizo de tu querer, la indecisión constante de conocer todos los segundos que podías haber respirado y ni siquiera adivinaste. Liberas la realidad que casi intuyes, luchando por no percibir más allá de lo que tus calores te mortifican y las patrañas en las que tus descansos se enmarañan. Te liberas, a cada acto, y eres feliz porque quien no piensa y no escribe disfruta y sufre en un acunar de su voluntad que nunca pasó de vulgar destino. Te liberas mientras yo me amarro a cada acto y cargo, me lentifico y ya.

SOMA

“La felicidad es un patrón muy duro, especialmente la felicidad de los demás, Un patrón mucho más severo, si uno no ha sido condicionado para aceptarla, que la verdad. (…) Me interesa la verdad. Amo la ciencia. Pero la verdad es una amenaza, y la ciencia un peligro público. Tan peligroso como benéfico ha sido.Nos ha proporcionado el equilibrio más estable de la historia. (…) Gracias, repito, a la ciencia. Pero no podemos permitir que la ciencia destruya su propia obra. Por este motivo limitamos tan escrupulosamente el alcance de sus investigaciones; por ello estuve a punto de ser enviado a una isla. Sólo le permitimos tratar de los problemas más inmediatos del momento. Todas las demás investigaciones son condenadas a morir.”

Aldous Huxley, 1932
Un mundo feliz

Identidad

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“Chantal cerró los ojos: la dulce palabra ‘promiscuidad’ se le cruzó por la cabeza y se apoderó de ella; pronunció silenciosamente para sí misma: ‘promiscuidad de las ideas’. ¿Cómo podían actitudes tan contradictorias ir relevándose en una única cabeza como dos amantes en una misma cama? Antes, eso la indignaba, pero ahora le encanta: porque sabe que la oposición entre lo que Leroy decía entonces y lo que hoy profesa no tiene ninguna importancia. Porque todas las ideas son equivalentes. Porque todas las afirmaciones y opiniones comprometidas tienen el mismo valor, pueden rozarse, cruzarse, acariciarse, confundirse, sobarse, tocarse, copular.”

Milan Kundera, 1996
La identidad

¡Pobres agelastos!

“Agelastos: neologismo que creó Rabelais a partir del griego para designar a los que no saben reír, a los que no comprenden las bromas. (…) Todo concepto estético (y la agelastia lo es) plantea una problemática sin fin. A aquellos que antaño lanzaban contra Rabelais anatemas ideológicos (teológicos) los incitaba algo todavía más profundo que la fidelidad a un dogma abstracto. Los sacaba de quicio un desacuerdo estético: el desacuerdo visceral con lo no serio; la indignación contra el escándalo de una risa desplazada. Si los agelastos tienden a ver en toda broma un sacrilegio es porque, en efecto, toda broma es un sacrilegio. Hay una incompatibilidad irremediable entre lo cómico y lo sagrado, y sólo nos queda preguntarnos dónde empieza y dónde acaba lo sagrado. ¿Estará confinado sólo en el Templo o, al extender más allá su dominio, también hace suyos los llamados grandes valores laicos, la maternidad, el amor, el patriotismo, la dignidad humana? Aquellos para quienes la vida es, por entero, sin restricciones, sagrada reaccionan ante cualquier broma con irritación, encubierta o no, porque en toda broma aparece lo cómico, que, en sí, es un ultraje al carácter sagrado de la vida.”

Milan Kundera, 2005.
El telón. Ensayo en siete partes.

Lo que era de esperar

huellas

“En resumidas cuentas, veía ahora lo que ya otras veces había comprobado, que un acontecimiento anhelado con impaciencia no podía, al realizarse, traerle toda la satisfacción que era de esperar. Esa preciso, por lo lo tanto, abrir otro período para el comienzo de su felicidad, señalar otra meta para la consecución de sus deseos y de sus esperanzas, que alegrándola con otro placer anticipado, la consolase de lo presente y la preparase para otro desengaño.”

Jane Austen, 1813
Orgullo y prejuicio