Ante problemas complejos…

 “Ante problemas complejos, es preciso ofrecer soluciones igualmente completas e integrales, que respondan a criterios más amplios y consideren corresponsabilizar al conjunto de los agentes sociales e institucionales vinculados con una determinada realidad contextual, hay que escapar de visiones simplistas y reduccionistas que levantan su dedo acusador contra la escuela de modo injust, irresponsable e inconsciente.

El estado permanente de crisis que muchos autores y autoras atribuyen a la escuela en el contexto social actual no es más que un velo obstaculizador, una sombría nebulosa que genera confusión y pasividad, un elixir paralizante que potencia el letargo permanente de muchos profesionales de la educación convencidos de la inmutabilidad de la realidad que los rodea. En nuestras manos está saber poner fin a este estado de cosas, superar esa trasnochada e infértil concepción de la escuela, y romper decididamente con las percepciones que no hacen sino ralentizar y obstaculizar el avance hacia el cambio necesario, oponiendo una contumaz energía y entusiasmo esperanzador frente al pesimismo y la resignación recalcitrantes.”

Castro, M., Zapico, M., Rodríguez, J. (2007)
La escuela en la comunidad. La comunidad en la escuela

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EDUCAR PARA SER


“Si queremos que los escolares aprendan a explorar de una forma correcta no tenemos más remedio que dejarles que experimenten, en su propia piel, el mundo real y noten ellos mismos las diferencias cualitativas entre las cosas manipulables, más o menos inanimadas y la naturaleza viva con sus innumerables manifestaciones. En último término, ni los sermones moralizantes sobre la protección del medio ambiente, ni las diapositivas o los mejores libros ilustrados consiguen transmitir al niño la sensibilidad para aquello que está vivo. Creemos que los niños que han experimentado que sus necesidades auténticas eran respetadas sabrán proteger también todo lo que en este mundo tiene vida. Explorar el mundo: ¿al fin y al cabo no significa esto respetar y amar la vida? Solamente cuando los niños no han perdido el sentido por su propia vida pueden aprender a medir el valor de la vida de otros seres y a asumir la responsabilidad relacionada con su medio ambiente.”

Rebeca Wild (2000) Educar para ser
Vivencias de una escuela activa.

…por una educación diferente

“La ‘cualidad de la vida’ es la cualidad del ser, no la de tener. Ser, existir, es ejercer libremente su poder de actuar sobre su medio, conservar la autonomía de sus decisiones.
La libertad de pensamiento y la libertad de expresión son sólo un señuelo si no terminan en alguna posibilidad real de acción. Lo que hoy reclama el conjunto de los ciudadanos y lo que reclamará mañana, cada vez más conscientemente, es el acceso a un poder real, es decir, al poder de creación, al poder de decisión, al poder de gestión y a la responsabilidad. Las luchas sociales adquirirán otra dimensión, no será ya el luchar por tener sino por ser.
Pero este acceso a la autonomía no es posible si no ha sido preparado en profundidad, desde la más tierna edad, por una educación totalmente diferente.”

A. Lapierre, B. Aucouturier (1975) La symbolique du mouvement

DEFENDER LA VIDA

La educación no es lo mismo que el aprendizaje, pues aunque son términos dependientes se realizan desde unas perspectivas diferentes. Ahora bien, hace falta algo más que dos sujetos o uno con multiplicidad de yos para que el binomio sea tal. Porque si la educación, siendo verdad como dicen, lo puede todo, resultará que no es otra cosa que vida: un aprendizaje magistral, un proceso que nos lanza hacia la existencia y a la vez nos imposibilita hacerla desaparecer… es fácil pero complejo. Por ello hay tantos intereses puestos en la educación y tantas posibilidades volcadas en el aprendizaje, porque vivir es a la vez la mínima y la máxima exigencia que tenemos. No es que la educación sea la panacea, es que el aprendizaje es el motor de nuestra existencia y, aunque la educación no sea lo mismo que el aprendizaje como decía, los dos son vida y en esa constante transformación nos va nuestro ser. Por eso, el objetivo de cualquier sistema educativo “debería ser el de crear una civilización que pueda tolerar la potencia del deseo, el empuje de las energías diversas, la vitalidad del juego y la intención de transformar” (Greene, M.: 2004) Porque ¿qué es la vida sino deseo, energía, vitalidad y transformación? Es difícil ser juez y parte, admitámoslo, pero no es imposible velar por uno mismo y, a la vez, por las demás especies. La educación es defender la vida en la más equitativa de las transformaciones actuando al respecto y este debería ser nuestro más cierto aprendizaje.