Siempre hay un camino a la derecha

LuFueGo

Tener que agarrarme a su estela con uñas y dientes es premonitorio de un notorio golpe, pero aquí sigo, obcecado detrás de ella. Yo que cada mañana me afeitaba, constatado ciudadano, con la mirada fija en la barba, ahora nada más levantarme lanzo mis ojos hacia su gaznate, sostengo ahí las energías de vivir y ya no hago nada más. El camino se delinea, se recorre, se espolvorea o se observa desde la distancia según la música rutinera del día. Pero un silencioso amanecer, casual, azarosamente causal, descubres que calzarse las ganas y vestirse las disposiciones no es cuestión de voluntad, sino de dirección. Todo lo que era constancia hasta su aparición, de pronto empieza a reverberar como un rumor conocido, vivaz, que fosforece… No fue fácil entender las señales, como constatado ciudadano, nunca me hubiera tirado a los pies de cualquier circunstancia que me rescatara del letargo amoratado en el que se sostenía mi monolítica ilusión. Pero fue ella y no aquella y no otra y no ninguna, y más que rendirme no me quedó otra que sobresaltarme, resaltarme y saltarle detrás. Y aquí me hallo, esporádico ciudadano, agarrado a su estela con uñas y dientes. Sépanlo, siempre hay un camino a la derecha…

Ciudadano A

Eso somos para ellos, no más que un montón de zapatos sucios. Evitan mirarnos a la cara por si vomitan al ver su imagen reflejada en nuestros sinceros y cansados ojos. Evitan cogernos las manos por si se desmayan al contacto de nuestro sensible y compasivo latir. Miran para abajo, más temerosos que avergonzados, porque saben que si escupen al cielo les caerá en la cabeza. Parecen ignorar, sin embargo, que si gritan hacia abajo rebotarán contra el suelo sus insultos e irán a parar donde la verdad les reclama, caminarán con los atributos enganchados en la solapa. Y, sobre todo, parecen olvidar que de un momento a otro, las suelas desgastadas serán lanzadas contra sus vertederos ostentosos y el tumulto de pies, más valientes que desnudos, comenzarán a caminar, escribiendo su propio camino de justicia y libertad. Ya queda poco…

POLLO COMÚN

“Los animales domésticos esperan su alimento cuando ven la persona que habitualmente se lo da. […] El hombre que daba de comer cada día al pollo, finalmente le torció el cuello, demostrando con esto que hubieran sido más útiles para el pollo opiniones más afinadas sobre la uniformidad de la naturaleza.”

Bertrand Russell, Los problemas de la filosofía

Consultar no basta para entender. Nos malacostumbramos, es cierto, y como no tenemos que luchar por defenderlo o descubrirlo, la inmensa mayoría, olvidamosydespreciamos (sí, todo junto) el conocimiento adquirido a lo largo de los siglos. Así ocurre que no invertimos (y la elección de este verbo está, claramente, condicionada por ya sabemos todos quién) el tiempo en ejercitar nuestras capacidades y nos volvemos inductivos, peligrosamente inductivos. Quizá el problema de la demarcación podría extrapolarse a las actuaciones humanas, así después de la ‘selección artificial’, aunque de una manera provisional, puede que consiguiéramos vivir en harmonía con la naturaleza. Seguro que existen personas refutables; para hallarlas os bastará con salir a la calle y preguntar ¿crees que te mereces la vida que llevas? Todo aquél que responda será uno de esos expertos… en consultar, y eso no basta para entender.

¿Y en qué se convertiría entonces el pueblo, sino en un montón de instrumentos dóciles que manos hábiles se disputarían para rechazar, quebrar o emplear a su gusto?Condorcet, 1791

¿”People have the power”?

Es el momento de pasar de los espejismos del materialismo a la experiencia postmaterialista y de abrazar nuevas formas de luz que quieren nacer ya: la reverencia por la vida, el reencantamiento del mundo, la conciencia de que nada hay de lo que estemos separados, la gratitud por el regalo de la existencia y la plenitud vital en el aquí y ahora.” Jordi Pigem, 2009

SALTOS

“Natura always facit saltum”

“Existe la esperanza de que se produzca una fulguración, un relámpago, un chispazo -un rayo, como dijo usted- en la conciencia colectiva de la humanidad y eso actúe sobre la voluntad del hombre. Sólo cabe desear que ese pundo, esa fulguración, se produzca antes de que sea demasiado tarde y ya no se pueda volver atrás.” Konrad Lorenz, 1988