Pues sí, a veces pasa y no queda otra que asumirlo. Qué le vamos a hacer, a menudo la libertad se parece más a aceptar el azar que a luchar por los sueños. Suena decepcionante pero si no fuera por la incertidumbre que llena de magia la existencia, qué sería del deseo. Cierto es que nuestras acciones determinan frugalmente nuestro futuro, pero las pasiones siempre eligen el camino más fácil… para ellas, luego el mapa se desdibuja y vuelta a soñar. Es bonito igual, como dijo Jaime Gil de Biedma “la vida nos sujeta porque, precisamente, no es como la esperábamos”, con desgana inclusive.
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